DE LEYENDAS Y LINGUISTICA

El nacimiento de la vida en un planeta, y su posterior desarrollo, es un milagro portentoso que se incrementa cuando una especie logra un alto desarrollo cognitivo. Lo que resulta extraño es que varias de ellas lleguen a esa “meta” en un mismo mundo y no digamos si son cinco especies, como ocurre en nuestro amado Prusony. La ciencia nunca ha podido dar una explicación coherente, al no haberse encontrado ninguna línea evolutiva o genética que lo aclare. A falta de ella, sólo nos resta creer que los más antiguos de nuestros antepasados ya nos dieron la respuesta en forma de leyendas. Lo curioso, aunque quizás no sea casual, es que muchas tengan un mismo punto en común. Un dios los trajo a este planeta para salvarlos de la ira de otros dioses, convirtiéndolos en el “pueblo elegido”. De entre todas una acabó eclipsando al resto, la que se desarrolló en el Valle del Daro. Es probable que en ello influyera que esta leyenda incluya a todas las especies de nuestro planeta, quizás por ser este valle el único punto donde todas convergieron. Esta leyenda considera que todas las especies fueron salvadas por un mismo dios y son los prusonianos, en su conjunto, quienes representan el “pueblo elegido” y no uno en concreto. Sorprende, si tenemos en cuenta que las diferentes poblaciones darianos lucharon entre sí encarnizadamente durante siglos.

SJOMAI
La leyenda afirma que los dioses se encontraban furiosos con los habitantes de cinco mundos porque los rechazaban y despreciaban. Entonces les prepararon un castigo fulminante: serían aniquilados. Uno de los dioses, llamado Prusonai, no estaba totalmente de acuerdo con los demás. Apiadándose de los habitantes de estos mundos, por considerar el castigo excesivo, intentó en vano convencerlos. Al fracasar decidió actuar por cuenta y en secreto salvó a algunos, dejándolos en otro planeta alejado, al que dio vida. Una vez destruidos estos cinco mundos, el resto de los dioses no tardaron en descubrir su treta y se dispusieron a hacer lo propio con este otro antes de castigar a Prusonai por su insubordinación. Pero él no estaba dispuesto a permitirlo y en un supremo acto de valor y generosidad se inmoló lanzándose sobre aquel planeta, dejando que toda su esencia inmortal se esparciera por su superficie. Eso los protegería de la furia de sus hermanos, los cuales nunca podrían hacerles nada. Los darianos dieron a nuestro mundo el nombre de ese dios, el cual se extendió conforme su civilización se expandió por todo el continente. Un detalle que no ha pasado desapercibido es que los Cunse`jos, otro antiguo pueblo muy civilizado y sin contacto con los darianos hasta principios de nuestra era, le dieron a nuestro planeta otro de sonido muy similar. “Un resto de memoria ancestral”, hay quien lo ha calificado. ¿Quién sabe? Cabe señalar que con el correr de los siglos se ha perdido la “a” de Prusonai,  aunque en ailoh persiste en su gentilicio (prusonailos). De este modo quedó establecido el nombre por el que lo conocemos hoy en día, Prusony,
VALHADMI

Sobre esta evolución lingüística, cabe hacer mención el origen y significado de los nombres de cada una de las cinco especies, para lo cual debemos bucear en el pasado y, en ocasiones, dejarnos llevar por la leyenda. Tres tienen una estructura similar y nos referimos a sjomaix, sheromis y valhadmis, percibiéndose claramente que los dos últimos han perdido también la “a” del fonema “mai”. Este sufijo era originario de los iftys, un pueblo zerk del Daro, siendo adaptado por otros de dicho valle. Está relacionado con la tierra de origen. Se piensa que el nombre primigenio del planeta debió ser Prusomai, mutando tras ser recogido por esos otros pueblos. Se ha de tener en cuenta que los iftys apenas dejaron nada de su cultura, por guardar celosamente sus conocimientos, que quedaban encerrados entre las paredes de sus templos, siempre semisumergidos. De ahí que la primera mención que se conserva del nombre de nuestro mundo provenga de una tablilla de una antigua civilización sheromi vecina.

SHEROMI

Un detalle a tener en cuenta de esta última especie es que, inicialmente, su sistema de comunicación no estaba basado en los sonidos sino en las feromonas, pero tras contactar con los iftys y noamitas les surgió la necesidad de comunicarse mediante sonidos. Esta evolución los llevó, a su vez, a crear un sistema de signos escritos, aunque su base siguió estando en la percepción de lo que se deseaba transmitir. La traslación a caracteres de diversos términos “extranjeros” no debió ser exacta, pero fue a través de ellos que el resto de los pueblos tuvieron conocimiento de estos. Como decíamos, el significado del nombre de estas tres especies sería “originarios de...”, añadiendo el que consideraban su hogar natal. Se cree que este era un lugar imaginario, recreado con posterioridad para darle más cuerpo. Esta teoría ha sido reforzada por el hecho de no haberse encontrado ningún planeta conocido como Valhad, Sherom o Sjom. Tampoco ninguna leyenda, ni siquiera la de los pueblos más antiguos de estas especies, mencionan tales sitios hasta época histórica.

PAWENNA

El origen del término pawenna difiere del resto, pues no se entronca con la leyenda. Es una adaptación al ailoh de una palabra ifty que viene a significar “de más allá de las montañas”. Se piensa que es con la que estos los identificaban, siendo aceptada por ellos mismos para autodenominarse, quizás por carecer de una que realmente los agrupase. Esto se entiende por pertenecer a una gran diversidad de tribus diferentes. Este hecho ocurrió entre los siglos sexto a cuarto antes de los Jueces, tras su irrupción al sur del Daro después de cruzar los Microh y asolar dicho valle. A su vez, al expandirse los darianos por el continente, su uso se generalizó entre las demás poblaciones pawennas.

ZERK

En cambio, el término Zerk sí que podríamos relacionarlo con la leyenda de la que hemos hablado. Es una contracción de la palabra ifty zerktewanfud, que es con la que este pueblo denominaba a su propia especie. Fue utilizada en los albores históricos por otros pueblos darianos, tanto sheromis como valhadmis. Su significado se relaciona con su carácter, pues significa “los sagrados y perfectos hijos de los dioses”. Esto indica, a falta de pruebas precisas, que la leyenda nació como un hecho únicamente referente a los iftys, ni tan siquiera a su especie, siendo adoptado por los demás como propia conforme fueron encontrando cobijo en el Valle del Daro. Ello pudo deberse al carácter generoso y valiente de la deidad, lo cual caló en la estructura mitológica de las demás poblaciones y colocó a Prusonai en una posición de dios común al que recurrir para solucionar sus conflictos. Con esto se puso la primera piedra de los cimientos que conformarían la futura nación prusoniana.





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